{"id":880,"date":"2022-01-29T17:08:23","date_gmt":"2022-01-29T17:08:23","guid":{"rendered":"https:\/\/indiramontoya.com\/?p=880"},"modified":"2025-01-30T01:41:21","modified_gmt":"2025-01-30T01:41:21","slug":"ni-siquiera-tu-nombre-andres-belfanti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/ni-siquiera-tu-nombre-andres-belfanti\/","title":{"rendered":"Ni siquiera tu nombre &#8211; Andr\u00e9s Belfanti &#8211; 2022"},"content":{"rendered":"","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":884,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false},"categories":[31],"tags":[],"class_list":["post-880","post","type-post","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-curaduria"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/indiramontoya.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/general-678x1024-2.jpg?fit=678%2C1024&ssl=1","grid":"{\r\n  \"colCount\": 12,\r\n  \"colGutter\": 1,\r\n  \"rowGutters\": [\r\n    3\r\n  ],\r\n  \"frameMargin\": 5,\r\n  \"leftFrameMargin\": 5,\r\n  \"rightFrameMargin\": 5,\r\n  \"topFrameMargin\": 40,\r\n  \"bottomFrameMargin\": 5,\r\n  \"rowAttrs\": [\r\n    {\r\n      \"relid\": 4\r\n    },\r\n    {\r\n      \"relid\": 390\r\n    }\r\n  ],\r\n  \"bgColor\": null,\r\n  \"bgImage\": null,\r\n  \"cont\": [\r\n    {\r\n      \"type\": \"text\",\r\n      \"cont\": \"<p class=\\\"_datosobra\\\"><strong>abril \u2013 junio 2022 \u2013 Hotel Inminente \u2013 C\u00f3rdoba, Argentina<\/strong><\/p><p><span style=\\\"font-size: 27px;\\\"><strong>Ni siquiera tu nombre<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">La ceremonia del tesoro y el aliento (II) (a\u00fan)<\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><p style=\\\"text-align: right;\\\"><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">A: Ya estamos en casa, \u00bfqu\u00e9 es este agobio que te somete?<\/span><\/p><p style=\\\"text-align: right;\\\"><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">B: Son los p\u00e1jaros que se van; \u00bfy si no los vuelvo a ver?<\/span><\/p><p style=\\\"text-align: right;\\\"><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">A: Aqu\u00ed hay silencio.<\/span><\/p><p style=\\\"text-align: right;\\\">\u00a0<\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">\u201cNoli me tangere\u201d, no me toques, es una escena b\u00edblica reproducida innumerables veces en la historia del arte, en la que un cristo resucitado esquiva a Mar\u00eda Magdalena cuya mano queda suspendida en un contacto evadido al infinito. J. L. Nancy se\u00f1ala que lo intocable es cercano a lo inconmensurable y que esta sentencia, cuya traducci\u00f3n tambi\u00e9n puede ser \u201cno me detengas, no me retengas\u201d se dirige hacia un \u201cno trates de apoderarte de esta vida finita, no trates de tocar lo que esencialmente se aleja y, alej\u00e1ndose, te toca por su misma distancia.<\/span><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">\u201d<\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">En una sala, unos cuerpos hechos de cables y tubos flotan y reproducen en una repetici\u00f3n adiestrada y maqu\u00ednica, gestos id\u00e9nticos a la vida que los circunda. \u00bfQu\u00e9 es la supervivencia?<\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Lo precario persiste entre arquitecturas que no son abrigo, en discontinuidades y murmuraciones por fuera de todo enunciado civilizatorio. Lo precario que persiste llega a un estado (transitorio) de insurrecci\u00f3n que desdobla la m\u00e1quina especular en tanto que carcome la estructura que funda lo humano. Agua, termitas, gusanos, moho, bacterias, p\u00e1jaros, lo peque\u00f1o que destroza lo inmenso. Lo peque\u00f1o que insiste en restituir al mundo pre humano cualquier transformaci\u00f3n que hayamos realizado en el entorno.<\/span><\/p><table border=\\\"0\\\" width=\\\"943\\\" height=\\\"23\\\"><tbody><tr><td>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/td><td style=\\\"width: 50%;\\\"><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Necesitamos en esta sala una cierta literalidad. Hacer una casa para estas partes sueltas de vos que no cesan de insistir y que a\u00fan as\u00ed (a\u00fan) desbordan su propia finitud y se cansan. No es obra, es una escena. Est\u00e1s ah\u00ed y a partir de ahora una parte tuya habr\u00e1 vivido en ese refugio h\u00famedo, este habr\u00e1 sido tu domicilio y un tiempo de tu vida estar\u00e1 siempre suspendida en esta habitaci\u00f3n-altillo en la que tu coraz\u00f3n late e insiste en su propio ritmo.\u00a0<\/span><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p style=\\\"text-align: right;\\\">\u00a0<\/p><p>\u00a0<\/p><p><b>(A\u00fan) en este tiempo\u00a0<\/b><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Entre la mano de MM y el resucitado, lo que se funda es un espacio en alejamiento continuo. No importa ni la mano ni el cuerpo en movimiento sino ese aire ah\u00ed al medio, en el que la supervivencia se aleja a perpetuidad del gesto anclado en lo vivo que es el tacto. Tocar es tocar desde una corporalidad que est\u00e1 en pleno cauce vital. Tal vez es que la supervivencia pertenece al\u00a0 territorio de la imagen y no del cuerpo. Elude ser tocada. Evita ser tocada porque lo que sobrevive, (\u00bfla ceniza?), es al mismo tiempo mundo y des-mundo y en su dualidad ocupa una distancia con el presente que funda intersticios <\/span><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">habitables <\/span><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">solo por quienes pueden, de alguna forma, convertirse en migrantes.<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Lo que sobrevive es un espejo, ese \u00e1mbito de la ondulaci\u00f3n del agua, t\u00e1natos y eros del Narciso.\u00a0<\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><table border=\\\"0\\\"><tbody><tr><td>\u00a0<\/td><td style=\\\"width: 50%;\\\"><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Necesitamos en esta sala una cierta literalidad. Hacer una casa y que les entre el sol. Construirles un h\u00e1bitat con lo que tenemos a mano, luz, castillos de arena, barquitos de papel.<\/span><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p style=\\\"text-align: right;\\\">\u00a0<\/p><p><br \/><br \/><\/p><table border=\\\"0\\\"><tbody><tr><td style=\\\"width: 50%;\\\"><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Andr\u00e9s Belfanti escribe: <\/span><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">\u201cuna cicatriz es una marca<\/span><\/i><\/p><p><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">(y un limite)<\/span><\/i><\/p><p><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">un camino<\/span><\/i><\/p><p><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">(y un muro)<\/span><\/i><\/p><p><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">un lugar donde<\/span><\/i><\/p><p><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">insertar {plumas, escamas, cables}\u201d<\/span><\/i><\/p><\/td><td><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Mariana Robles escribe: <\/span><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">\u201cno hay clavel o margarita que se desti\u00f1a con el sol. Eso es el l\u00edmite, un obstinado esfuerzo que las obliga a seguir persistiendo.\u201d<\/span><\/i><\/p><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>\u00a0<\/p><p><b>Insurrectxs (a\u00fan)<\/b><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Estas m\u00e1quinas no deslumbran pero nos tientan a preguntarles qui\u00e9n sos, o qui\u00e9n fuiste, o si est\u00e1s proyectando un futuro en el que podamos quedarnos aunque sea un rato m\u00e1s. \u201cM\u00e1s tarde\u201d <\/span><span style=\\\"font-weight: 400;\\\"> dice Blanchot en su libro El instante de mi muerte. M\u00e1s tarde, es decir despu\u00e9s de la escena, el momento en el que no sabemos si las cosas se mueven cuando no estamos ah\u00ed para verlas.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Estas m\u00e1quinas que no tienen intenci\u00f3n biol\u00f3gica, que no habr\u00e1n nacido nunca, a las que el nacimiento les fue negado ontol\u00f3gicamente y cuelan una impronta, un registro, una similitud lejana, una literalidad inconclusa, que est\u00e1n en el otro all\u00e1, en el lugar en donde la mano de MM nunca toca aquello que dice que ha vuelto a la vida, ellas, dicen. Ellas hablan la lengua de la retirada.<\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">No me toques. Agrego, no me hables. Agrego, no me mires sin antes irte vos tambi\u00e9n a tu recinto h\u00famedo y sombr\u00edo en donde esper\u00e1s que pase algo. Ac\u00e1 no hay nada. Hay una boca que besa una mano en el \u00faltimo resquicio de pluralidad antes del silencio. Hay tambi\u00e9n (a\u00fan) una mano al borde de un tacto pendiente, (al borde de una pendiente?) y algo que en el otro all\u00e1 no cesa de irse.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Escribo dos textos al mismo tiempo, y decido que es uno solo. La mitad para Andr\u00e9s Belfanti, la mitad para Mariana Robles.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Pienso en un texto que se pueda romper como con esas m\u00e1quinas que usan para destruir lo legible y volverlo ilegible. Con una m\u00e1quina de esas, L. hace tiras de papel con mis escritos y sus partituras, para que las palomas que cuida puedan tejer sus nidos. Creo que es el mejor destino para todo texto.<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Mientras escribo, alguien que he amado con todo mi coraz\u00f3n muere en mis brazos.<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Mis brazos, ahora un umbral en el que el aliento se aleja perpetuo.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Una escena de enmudecimiento, toda partida circunscribe la palabra a un silencio que calla mucho m\u00e1s de lo que puede callar.<\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><table border=\\\"0\\\"><tbody><tr><td>\u00a0<\/td><td style=\\\"width: 50%;\\\"><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Necesitamos en la sala algo que re\u00fana los mundos. Agua o una silla, algo que hable las dos lenguas. Un amor fantasma encuentra sus nodos luego de kil\u00f3metros de traslados, y desaparece.<\/span><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p style=\\\"text-align: right;\\\"><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">\u201cHe aqu\u00ed lo que corresponde a un saber de amor. Ama lo que se te escapa, ama a aquel que se va.\u201d <\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><p><b>El umbral como un saber de amor<\/b><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">En lugar de imaginarnos vidas posibles para estos semicuerpos, los instalamos en un ambiente que nosotros podemos usar. Una oportunidad de adoraci\u00f3n<\/span><span style=\\\"font-weight: 400;\\\"> o de confesi\u00f3n de div\u00e1n.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">La soledad de los latidos y del aliento es un tesoro. Era necesaria aqu\u00ed una literalidad fracturada, suspender por unos minutos la representaci\u00f3n de la vida cotidiana, quedarnos con lo primigenio, respirar, latir, gemir.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Insurrecciones in\u00fatiles. El arrojo al mar, ese umbral entre el deseo de Ulises y la voz que llama desde una isla. Todo lo que sucede, sucede en el entre y se disipa tambi\u00e9n en el entre. Entre mis dedos se cuela el agua, la arena y cualquier ondulaci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">En mi mano tengo un ara\u00f1azo, la \u00faltima huella que me dej\u00f3 esa a quien am\u00e9 y que se ha ido. Estos d\u00edas, todos los d\u00edas, me beso esa cicatriz muy chiquita, y la veo desvanecerse en el resto de mi piel. La beso porque es la huella de lo vivo, y la huella de la ausencia.\u00a0<\/span><\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Amar lo que se va, el tiempo, sobre todo el tiempo, ese \u00e1mbito en el que la eternidad tiene los poderes de Medusa. Te convertir\u00e1s en sal. Pero mientras tanto, a pesar de saberse in\u00fatil y a pesar de toda advertencia, la mano se estira y turba el cauce y en ese temblor, inscribe la vida (a\u00fan) posible.<\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><p><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Indira Montoya. Abril 2022<\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><p><span style=\\\"font-size: 12px;\\\"><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">1. <\/span><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Nancy, J.-L. (2006). <\/span><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Noli me tangere: ensayo sobre el levantamiento del cuerpo<\/span><\/i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\"> (M. Tabuyo &amp; A. L\u00f3pez, Trans.). Trotta.<br \/><\/span><\/span><span style=\\\"font-size: 12px;\\\">2. <span style=\\\"font-weight: 400;\\\">\u00a0<\/span><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Blanchot, M. (1999). <\/span><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">El instante de mi muerte: Locura de la luz<\/span><\/i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">. Tecnos<\/span><\/span><br \/><span style=\\\"font-size: 12px;\\\"><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">3. <\/span><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Nancy, J.-L. (2006). <\/span><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Noli me tangere: ensayo sobre el levantamiento del cuerpo<\/span><\/i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\"> (M. Tabuyo &amp; A. L\u00f3pez, Trans.). Editorial Trotta.<br \/><\/span><\/span><span style=\\\"font-size: 12px;\\\">4.<span style=\\\"font-weight: 400;\\\">\u00a0<\/span><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">Derrida, J. (2008). <\/span><i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\">La difunta ceniza<\/span><\/i><span style=\\\"font-weight: 400;\\\"> (C. d. Peretti &amp; D. Alvaro, Trans.). La Cebra.<\/span><\/span><\/p>\",\r\n      \"align\": \"top\",\r\n      \"row\": 0,\r\n      \"col\": 1,\r\n      \"colspan\": 10,\r\n      \"offsetx\": 0,\r\n      \"offsety\": 0,\r\n      \"spaceabove\": 0,\r\n      \"spacebelow\": 0,\r\n      \"yvel\": 1,\r\n      \"push\": 1,\r\n      \"relid\": 393,\r\n      \"absolute_position\": false\r\n    },\r\n    {\r\n      \"type\": \"video\",\r\n      \"cont\": \"https:\/\/i.vimeocdn.com\/video\/1875960874-a104dd93d3ec5a0190440921b4048ece07083ded5641eba9a097d9e6e707f000-d_295x166\",\r\n      \"align\": \"top\",\r\n      \"row\": 1,\r\n      \"col\": 1,\r\n      \"colspan\": 10,\r\n      \"offsetx\": 0,\r\n      \"offsety\": 0,\r\n      \"spaceabove\": 0,\r\n      \"spacebelow\": 0,\r\n      \"yvel\": 1,\r\n      \"push\": 1,\r\n      \"relid\": 392,\r\n      \"iframe\": \"<iframe src=\\\"\/\/player.vimeo.com\/video\/963195690?api=1&title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;color=ffffff\\\" width=\\\"426\\\" height=\\\"240\\\" frameborder=\\\"0\\\" webkitallowfullscreen mozallowfullscreen allowfullscreen><\/iframe>\",\r\n      \"url\": \"https:\/\/vimeo.com\/963195690\",\r\n      \"w\": 426,\r\n      \"h\": 240,\r\n      \"ar\": 0.5633802816901409,\r\n      \"absolute_position\": false,\r\n      \"frameOverflow\": \"\"\r\n    }\r\n  ]\r\n}","phonegrid":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/880","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=880"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/880\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/884"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=880"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=880"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/indiramontoya.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=880"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}